UN BILLETE AL PASADO

Sofía Ayete Gracia

Con el fin de fomentar la cultura literaria y dar a conocer una de las mejores obras del siglo XV escrita en lengua castellana, el alumnado de 1º de bachillerato del centro IES EL PORTILLO participó en la nueva ruta literaria “La Zaragoza de La Celestina”, el pasado jueves 27 de enero, durante las horas cercanas al mediodía. Junto a dos guías que hicieron ameno el itinerario, disfrutaron a pie de esta experiencia.

El punto de inicio del recorrido fue la Plaza San Felipe donde los jóvenes se dividieron en dos grupos con su correspondiente guía. Fue a partir de aquí cuando, con sus explicaciones, nos introdujeron en el posible escenario de la obra.

Gracias a la imagen de las fachadas pertenecientes al lugar, descubrimos algunas de las características que poseían los edificios de la época en la que estaba ambientada “La Celestina”: el ladrillo como material principal, los balcones de la primera planta , las amplias puertas para que pudiera entrar la caballería, además de los laboriosos aleros que presentaban y de los que se deducía la posición social de los dueños de la casa.

Con este último dato, empezamos a conocer a los protagonistas;  en primer lugar, a Melibea, hija de burgueses, de la cual está perdidamente enamorado Calisto, un noble guerrero que, con ayuda de sus criados Pármeno y Sempronio, acude a Celestina, una vieja prostituta y hechicera, para que consiga unirle con su amada. Ésta lo logra, y a pesar de los ideales que se tenían sobre el amor en esa época, deciden ir en contra del noble y caballeresco amor cortés que se estilaba y que defendía la oposición a los matrimonios compuestos por personas de distintos estatus social; por lo que prefieren vivir el denominado “amor loco”, definido por la sociedad de este siglo como vulgar e inapropiado.

Mientras los alumnos debatían sobre ello, pudieron contemplar algunas esculturas acerca del tema en el museo Pablo Gargallo.  

Estos dos tipos de amores se diferenciaban por la actuación de las mujeres al vivirlos. Según la Iglesia católica, quién poseía un gran poder en ese momento al ser la religión principal,  la mujer debía poseer su virginidad hasta la llegada al matrimonio, ya que era un símbolo de pureza. Además, opinaban que el deseo era una enfermedad y solo se debía realizar el acto sexual con fines reproductivos. Se consideraba que había una escala dentro del género femenino, en la que las mujeres vírgenes ocupaban la posición más elevada, seguidas por las mujeres viudas, a continuación, las mujeres casadas, y en último lugar, las prostitutas, cuyo trabajo, sorprendemente, la sociedad lo estimaba necesario para satisfacer los deseos del hombre y no verse en peligro la virginidad de otras mujeres.

En esta parte de la excursión, los alumnos nos encontrábamos en las escaleras de San Juan de los Panetes. En este lugar, se leyeron unos fragmentos de la Celestina en los que una prostituta relataba la mayor libertad que se tenía con su trabajo en vez de como criada, puesto que eran continuamente maltratadas. Este dato, junto al de la existencia de barrios para prostitutas con el objetivo de aislar este colectivo, fue de gran asombro para todos.

También tuvimos conocimiento de cómo se aplicaba la justicia en la etapa prerrenacentista. Al que cometía algún delito de sangre, era decapitado en público como ejemplo para el resto. Esto se nos relató en los aledaños de la Iglesia de Santa Isabel y en dirección a las Murallas.  

Asimismo, durante el recorrido, uno de los grupos visitó el Palacio de Montemuzo, punto final del recorrido. 

Y así, se dio por cumplido el objetivo de esta excursión, consistente en enlazar el patrimonio de la Zaragoza Medieval con los protagonistas y las principales claves de esta gran obra como el amor, la justicia, la brujería y  la desigualdad entre géneros.

Tuve la sensación de que el libro fue el vehículo para transportarnos a una época completamente distinta a la actual y poder caminar por unas calles llenas de historia.

Deja un comentario