ESCLAVOS DE LA LIBERTAD

Sofía Ayete

Con el seudónimo de Calíope, la alumna de 1º de Bachillerato, Sofía Ayete, presentó esta reflexión sobre la libertad al VI Premio Crisis de artículos de opinión. Es un texto que está tan bien escrito que no os lo podéis perder.

Libertad. 

Google la define como una capacidad humana de actuar por voluntad propia.

Pero es mucho más.

No solo por su sonoridad al pronunciarla, sino porque va más allá de un simple concepto.

Porque a mi parecer, la libertad no existe como tal, sino una propia versión de ella para cada persona.

Es aquella para los filósofos una necesidad de determinar, un reto del que descifrar el porqué de su esencialidad.

Es aquella para los historiadores el gran motivo de miles de batallas libradas, como Rusia contra Ucrania por el deseo de una sumisión innecesaria, con un poquito de esperanza de este último estado para no volver a ese férreo servilismo. 

Es aquella para los poetas románticos el principal tema de sus poemas, donde el personaje del pirata es un reflejo del pensamiento del autor sobre la misma. 

Es aquella para las feministas la causa primordial de su constante lucha, por ese derecho más que existencial para ambos géneros, y sin embargo, solamente otorgado al que la sociedad en el pasado identificó como auténtico.

Es aquella por la que escribo esto.

Para evadirme del caos entre las líneas, sintiendo esa libertad de expresión de la que todos hablan en cada una de ellas, sin miedo a ser juzgada por mis pensamientos, a pesar de que finalmente, esa posibilidad me haga dudar de publicar este texto. 

Y aunque creemos firmemente que todas las opiniones pueden ser expresadas y respetadas por igual, esto es una falacia creada por nuestra sociedad la cual solo acepta aquellas que nutren sus propios pensamientos.

Entonces, ¿hasta qué punto somos libres de expresarnos? 

¿No será la libertad una quimera inventada por nosotros mismos, para hacer de nuestra vida una existencia más placentera, y con ello, más feliz?

¿Y si cometemos el error de enlazar el sentimiento de libertad absoluta con pequeños momentos de plena felicidad, de esos que dicen que dan sentido a la vida?

¿Y si, en verdad, la libertad es solo una sensación, fruto del engaño de nuestra mente?

Siento que el concepto de libertad que tenemos cambia de sentido dependiendo del momento en que nos encontramos durante nuestra vida. 

La sensación de no poseer un límite al comer chucherías cuando eres niño y poder soltar la mano de tus padres una vez entrado en la adolescencia.

La alegría de finalizar con éxito el tratamiento de quimio para un enfermo y que te garanticen no volver a ser esclavo de tal sufrimiento.

La seguridad de superar un trauma y poder contarlo con orgullo, sin que las lágrimas mojen tus mejillas.

Sin embargo, ¿la búsqueda de este tópico puede surtir el efecto contrario?

Parece que la sociedad es la que determina unas sensaciones como cánones de libertad, lo que provoca la frustración de quienes creen no haberlas experimentado, y por lo tanto, se convierten en esclavos de este erróneo pensamiento.

Y digo erróneo, por la realidad de que los humanos cada vez somos más inconformistas; para nosotros, la libertad se convierte en una meta inalcanzable, lo que conlleva a vivir en un bucle constante.

Nunca he podido encontrar una definición satisfactoria de libertad, pues para mí es un término vacío de contenido, sin sentido, al estar sujetos a unos códigos morales. 

Creemos tomar decisiones libremente sin que estas tengan consecuencias para los demás, cuando olvidamos que, en ocasiones, nos sentimos sujetos a la opinión de terceros, al miedo de defraudar a los que más queremos, y sobre todo, a nosotros mismos.

¿Cómo conseguir esa libertad que tanto anhelamos, si somos los primeros en juzgarnos, en estar en desacuerdo con nuestras propias elecciones?

La libertad es un arma de doble filo, pues otorga sentido a la vida de quien cree poseerla, y provoca inquietud en quien no la logra encontrar.

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